Que el sol no te golpe fuerte

pero que siga calentando tu vida

que la luna no te regale sus pesadillas,

y siga cuidando de tus sueños

y que tu vida siga muy viva

y que no te maten tus recuerdos.

 

Aprendiz de pobre diablo, este Madrileño de nacimiento, de donde dicen de Madrid al Cielo, decidió hacer una variante en su camino y pasar por la costa Alicantina antes de llegar al cielo.

Ahora que llevo en mi sangre algo más que sangre, y en mi memoria algo más que recuerdos, siento en mi interior una especie de doble nacionalidad, que lucha entre mi ciudad de nacimiento, y la ciudad que da vida, sol y la oportunidad de mirar a un cielo limpio todos los días el mismo cielo al que espero llegar al final del viaje.

En los momentos en que la voz del silencio me susurra, yo cierro los ojos y deslizo entre mis dedos la música de un poema, de un sentimiento que entre el recuerdo, el misterio de un pensamiento y la bonita duda del futuro, me hacen escribir algunas sencillas palabras, que cuando las hallas leídos, quizás y solo quizás, puede que sean versos.

Por los jardines que paseo, las flores al pasar me preguntan por la vida, y siempre les respondo lo mismo, que va conmigo, que mientras la busco, la vivo.

Porque sé que aún no he vivido lo suficiente para escribir unas buenas memorias, sigo repartiendo sonrisas por donde quiera que voy, para que al menos tenga un bonito recuerdo, de un desconocido llamado Javier


 

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